26 de abril de 2015

Postre imposible




Postre imposible ¡Vaya! como los dibujos de Escher, alucinantes.

El famoserío me importa más bien poco, o mejor dicho, nada, por eso, nunca pensé que este libro pudiera interesarme hasta que José María Iñigo explicó su contenido y lo comprobé por mí misma. Estaba lleno de buenas recetas ejecutadas por Ingrid González, algunas espléndidas, otras sencillas y alguna... demasiado complicada para mis conocimientos reposteros, aunque esa trenza de Almudeva elegida por uno de mis escritores favoritos, Javier Sierra, será mi próximo intento.



A primera vista, el que más llamó mi atención fue este postre imposible, y aquí está, curioso, rico y aunque sencillo con más elaboración de la que esperaba, pero claro, realmente son dos en uno.

Los ingredientes para el bundt:
  • 140g de harina
  • 15g de mantequilla
  • 140g de azúcar
  • 140g de chocolate al 70%
  • 60g de sirope de chocolate
  • 2 huevos
  • 200ml de leche
  • 1 cucharada de limón
  • 1 cucharita de extracto de vainilla
  • 1/2 cucharita de levadura química
  • 1/4 cucharita de bicarbonato sódico
  • Una pizca de sal
Lo primero: el caramelo. El libro dice: 2 cucharadas de azúcar y media de agua. A mí me resultó escaso y tuve que preparar otro tanto.

Para el bund, tamizar la harina junto con  la levadura, la sal y el bicarbonato.

Mezclar el limón con la leche.

Blanquear la mantequilla con el azúcar hasta que esté bien incorporada.  Añadir los huevos de uno en uno semi batidos.

Derretir el chocolate, mezclar con el sirope y la vainilla. Incorporar a la mantequilla.

Añadir la harina alternando con la leche.

Preparar el flan con:
  • 500ml de leche
  • 3 huevos enteros más 3 yemas
  • 140g de azúcar
  • Y cucharita de extracto de vainilla

Batir los huevos con el azúcar y la vainilla. Incorporar la leche y mezclar sin batir demasiado.

En el molde con el caramelo, pongo la crema del bund cake. Ahora la mezcla del flan que dejo caer sobre una espátula para que no se mezcle con el bund. Cubro con papel de aluminio.

El horno ya estará a 170°y con el agua correspondiente para el baño María donde meto el molde y dejo cocer 1,30h.

Dejo enfriar y desmoldo.

Se decora con nata y frutas.



No me ha decepcionado, muy rico y nada empalagoso, ahora bien, debo añadir: el tiempo en el horno es demasiado, y las cantidades para el bund cake, si se quiere que sean proporcionales a las del flan son excesivas, creo que con casi la mitad sería suficiente, porque a mí me habría gustado que, como en la foto del libro, quedaran igualadas las dos texturas, lo que a pesar de no haber puesto toda mi mezcla, no ha ocurrido.



No obstante os animo a probar este pastel imposible, y por qué imposible, sencillamente porque el orden de las masas se intercambian durante la cocción.

!Ah¡ se me olvidaba, este postre es el elegido por Javier Reverte periodista y escritor.

19 de abril de 2015

양념치킨 [yangnyeom chicken] pollo frito condimentado "Korea - Cocinas del mundo"





Mis razones para elegir Korea.

Mi hija está estudiando  en Korea  del Sur,  en Seúl, su capital. Está enamorada de ese país. Por eso viajé a Korea. Conocí Seúl, fascinante ciudad, y Busan, más al sur, con el Mar del Japón bañando sus costas, espectacular.

Me gustó todo, y cuando digo todo es todo lo que me dio tiempo a ver, a comer, a patear, a cansarme, a maldecir de las escaleras del metro en su mayoría no mecánicas, algo que no entiendo viendo la tecnología y adelantos que tienen, en fin, lo perdono…

Sus habitantes son educados, trabajadores, exigentes con ellos mismos, quizás demasiado…  pero cada pueblo es como es. La seguridad que hay, que además se respira, es aplastante, allí no “roba NADIE”, increíble ¿verdad?  Y no es porque les corten las manos como alguien me dijo, ni de lejos, es una cuestión de educación, no forma parte de su cultura, y punto.



Os pongo unas cuantas fotos de cosecha propia y os recomiendo que investiguéis un poco sobre su gastronomía, que disfruté a tope y, de la que quedé enamorada para siempre.









Para compartir he elegido este pollo frito condimentado, me encanta, eso sí, adaptando el picante a nuestro gusto, aunque me gusta que pique no llego al punto de ellos, ni de broma.



Espero que sepáis perdonarme esta licencia lingüística pero… me puede el corazón.

Creo que, si cuento esta receta por partes, será mucho más sencilla. Bueno, realmente es sencilla, pero si os enseño cómo conseguí la primera traducción del original, gracias a la traducción de mi hija cuando su coreano aún era bastante limitado... 

Durante mi viaje a Seúl, donde vive mi niña, no me cansaba de comer este yangnyeom chicken. Daba igual que lo hicieran troceado, pollo entero, que fueran alitas, o muslos, siempre estaba impresionante, eso sí, debías avisar el nivel de picante...

Por eso, da igual qué forma de pollo se elija. Esta vez, he utilizado muslos y contra muslos deshuesados y troceados.

Los trozos de pollo se ponen en un baño de leche un mínimo de dos horas. Éste pasó la noche en la nevera.


Se escurre la leche y se aclara bien con agua. Ya sin la leche, se coloca sobre un paño limpio y se seca. Es el momento de salpimentar. Sal y pimienta, al gusto, pero sin pasarse.


Ahora el primer rebozado:

- 2 huevos
- 75g de harina para tempura
- 100g de almidón (maizena)
- 12g de polvo de curry
- Aceite de girasol (he utilizado girasol y oliva a partes iguales)
- Leche (la justa para aligerar la crema)

Con todos los ingredientes bien mezclados y batidos, para que no queden grumos, comienza lo divertido.


Todo el pollo troceado pasa a su baño de crema.


Con el aceite caliente, voy friendo el pollo en pequeñas cantidades para que se fría bien, que no se cueza para que no pierda el rebozado y quede crujiente.

La parte más sabrosa:

- 20g de pasta picante coreana (imprescindible)
- 35g de Ketchup
- 30ml de miel
- 15ml de vino de arroz (en su defecto, vino blanco)
- 15ml de salsa de soja
- 20g de ajo picado
- La pasta picante de pimiento rojo coreano (gochujang), se puede conseguir en tiendas orientales. Yo la he   visto en las tiendas orientales de Leganitos.

Todos estos ingredientes bien mezclados, menos el ajo.


Ahora pongo al fuego una sartén amplia, cuando está caliente, pongo todo el pollo, el ajo picado y voy dejando que se haga el conjunto, sin dejar de mover.


Estará listo cuando los trozos no se peguen entre ellos.

Y ya está, listo para disfrutar, y mucho más divertido si se come con palillos.

En Corea, no se acompaña con nada especial, no es necesario. En la mesa, siempre hay un cuenco con kimchi, otro con un encurtido de rábano dulce (danmuji), a veces con una especie de croquetas de patata, pero no como las nuestras, no llevan bechamel. Lo siento, no soy capaz de recordar el nombre de estas croquetas de patata.


En fin, que está tan rico que merece la pena disfrutar de su sabor a tope.

En Abril viajamos  
¿a dónde?


15 de abril de 2015

Calamares a la romana "Las mejores recetas de mi madre de Joan Roca"




Creo haber contado en alguna ocasión mi devoción por los bocatas de calamares, no solo porque me enamoran, también por los recuerdos, vacaciones, lunes con tarde de cine, sesión continua, felicidad total. Mami nos daba, 3,70pts para la entrada más  1,50pts para el bocadillo, que religiosamente mi hermano y yo nos comprábamos antes de entrar al cine en el bar “los calamares”, justo enfrente del cine López de Hoyos, lástima, ya no existe ni el bar ni el cine pero que nos quiten lo visto y comido.

Los de hoy, a la romana, son del libro “las mejores recetas de mi madre” de Joan Roca, y llevan una romana muy diferente a la que yo preparo pero muy rica. Más fácil imposible, vamos a ello.

Ingredientes:


Calamar limpio y cortado en anillas no demasiado gruesas.

Para el rebozado todos los ingredientes en un cuenco, menos el sifón, y mezclo hasta conseguir una pasta semilíquida. El sifón lo añado justo antes de empezar a bañar a los alamares.



Salo un poco las anillas, enharino y a la pasta del rebozado, de aquí directamente a la sartén con abundante aceite a unos 1750, para que los calamares queden bien hechos y dorados.



Dejo que escurran sobre papel de cocina y ya está, listos para zamparte un buen bocata o un buen plato y que cada uno acompañe a su gusto con una rica cerveza, un buen vino, una patatas fritas, mayonesa… en fin, al gusto.


Alfonso, ¡a tu salud! Bien rico este plato.


Al rico calamar con:




8 de abril de 2015

Polos no son...


Deliciosos polos fritos


Polos no son...

No sé muy bien cómo llamar a este plato ¿polo?... Por su forma sin duda, pero recién frito está espectacular lo que hace incompatible su nombre, a no ser que fuera un helado frito, pero no lo es, ni de lejos, y yo quería aprovechar estos moldes de silikomart  para algo salado porque para dulces ya tendré tiempo.

Os voy a contar cómo los he preparado, aunque no voy a poner cantidades. Las he utilizado un poco a bulto y sobre la marcha, nada complicado, tirando un poco de los ingredientes que tengas en casa en ese momento, que entre ellos se lleven bien y listo.


Paso 1:

He utilizado:

Un sofrito oriental con Pak choi, col china, hinojo, calabacín, jengibre, ajo, guindilla verde y roja, pizca de canela y otra de clavo molido. Desde luego, no era éste el final previsto para semejante sofrito, pero cuando tengo fondo de nevera verdulero y no sé muy bien qué hacer antes de que pase al archivo en la “b de basura”... Sofrito y listo.
Queso  HavartiChorizoY por supuesto pan de molde.



Frescas verduras para el relleno

Paso 2:

Con el pan bien aplastado con un rodillo y algo pintado con una pizca del aceite del sofrito, cubro todo el hueco del polo-molde. En el fondo un poco del sofrito, encima un poco de chorizo bien picado, ahora el queso cubriendo todo el chorizo y por encima otro poco del sofrito.


El pan de molde bien estirado

Paso 3:

Recorto un trocito de pan con la forma del hueco y tapo, apretando un poquito para que quede bien amalgamado y listo para guardar en el frigo o en el congelador como yo hice, así me resultaría mucho más sencilla la parte del rebozado.


Ese relleno maravilloso: queso, chorizo...
Añadir leyenda

Paso 4:

Huevo batido y pan rallado, de lo más sencillo. Eso es, desmoldar, pasar por el huevo y baño de pan rallado. Dejar descongelar y listo para su fritura.

Paso 5:

Tan sencillo como aceite, por supuesto de oliva virgen extra, bien caliente pero que no humee, no quiero que se queme,  tan sólo que se dore por fuera y que todo por dentro quede bien jugoso.

Para el resultado... no tengo palabras, rico, crujiente, sabroso, en fin, estupendo para una comida a base de entradas donde los niños disfrutarán de lo lindo.


Un polo bien frito y calentito es lo más

Admite mil rellenos y otras tantas formas de abrigos. Preparé a la vez,  con otro molde, no menos simpático, otros tantos, pero para éstos utilicé masa de empanadillas, la de toda la vida, y para el relleno algo quizás más apetecible para los niños, jamón york, queso y tomate frito. Tan sólo freír y punto.


Hay polos de sabores bien diferentes y también de formas

Una divertida forma de comer, donde las formas entran por los ojos y ya sabemos cuánto influye una buena imagen aunque ésta esté sobre un plato.

Gracias, una vez más,  a silikomart por sus moldes.


Polos no son...